Mi primera visita a Stanford - Memorias 2025
Campus de Ciencia e Ingeniería
Recientemente fuí a Stanford, en California una universidad especial para mí. En 2023 fui estudiante del curso “Leading Through Personal Excellence”, y el 5 de Junio de 2024 tuve el privilegio de dictar una clase allí “AI Implementation for Latino Entrepreneurs” para Emprendedores del programa LBAN 2024. Y es que la universidad es mundialmente reconocida por sus egresados y profesores. Además cada rincón del campus impresiona: parece sacado de un cuento, y su historia —una antigua hacienda de la familia Stanford— es fascinante.
Audiencia de mi clase en 2024
Campus y antigua hacienda de la familia Stanford
Pero lo que más me impactó esta vez no fue la arquitectura ni la historia. Fue encontrarme con una familia colombiana extraordinaria, quienes trabajan en la universidad. Andrés, fellow de medicina cardiovascular me explicaba lo que implica estar “de turno”: estar disponible para responder a emergencias, en cualquier momento del día, incluso a altas horas de la noche o en la madrugada. Con dos hijos pequeños en casa, ambos me inspiraron un profundo respeto.
Hospital de Stanford
¿Por qué me conmovió tanto esta historia?
Porque me vi reflejado. Hoy lidero un equipo de tecnología encargado de los servidores que soportan las soluciones de Data & Analytics en siete países. Tenemos un esquema de guardias. Si algo crítico sucede un fin de semana, hay que actuar de inmediato. Tengo dos hijas pequeñas, y este tipo de responsabilidades no se llevan solo con capacidad técnica. Lo que aprendí de Andrés es que para este tipo de roles se necesita vocación de servicio. Y eso significa estar dispuesto a ayudar a los demás cuando lo necesiten, incluso si eso te saca de tu zona de confort y requiere de un esfuerzo extra.
Y en él esa vocación es evidente: a las 9:00 p.m., después de una larga jornada y tras recibirnos con su familia, se ofreció a llevarnos hasta nuestro hotel en San Francisco (¡a 45 minutos de distancia!). Llegó, además, con comida para nosotros. Su generosidad no era un gesto, era su esencia.
Stanford a San Francisco
Esa noche aprendí una gran lección: la vocación de servicio marca la diferencia entre un equipo de operaciones que funciona y uno que trasciende. Vocación de servicio es actuar desde el compromiso genuino por ayudar. Y en el mundo corporativo, especialmente en los equipos que trabajan en operaciones o en modalidad de guardias, esa mentalidad hace la diferencia entre un equipo que funciona y uno que trasciende.
Vocación de servicio
Gracias Beatriz, Dani, Andrés, Benji y Lucas. Me recargaron de energía y me recordaron la magia de los detalles. Y que vale la pena cultivar la vocación de servicio como familias, profesionales e individuos. Le da mucho más sentido a lo que hacemos, sobretodo hoy, en un mundo que se está transformando rápidamente.
Foto en la biblioteca de Stanford